Estudios Culturales Latinoamericanos
Aproximación al término “Estudios Culturales”
El término Estudios Culturales se usa para referirse a un abanico de metodologías interdisciplinarias de investigación, es decir que constituyen un campo de investigación de carácter interdisciplinario que explora las formas de producción o creación de significados y de difusión de los mismos en las sociedades actuales (Szurmuk y Mckee Irwin, 2009).
Aproximación al término “Estudios Culturales”
El término Estudios Culturales se usa para referirse a un abanico de metodologías interdisciplinarias de investigación, es decir que constituyen un campo de investigación de carácter interdisciplinario que explora las formas de producción o creación de significados y de difusión de los mismos en las sociedades actuales (Szurmuk y Mckee Irwin, 2009).
Los
Estudios Culturales surgieron en Inglaterra durante la segunda posguerra. Esta
etapa estuvo marcada por un considerable aumento del acceso a la educación e
ingreso a las universidades de su población menos favorecida, como mecanismo
para la reconstrucción y mejoramiento del país. Para Quirós (2003) el objetivo
de los estudios culturales es definir el estudio de la cultura propio de la
sociedad contemporánea como un terreno de análisis conceptualmente importante,
pertinente y teóricamente fundado. La palabra cultura engloba tanto los
significados y los valores que surgen y se difunden entre las clases y los
grupos sociales.
Viñas Piquer (2002) sostiene que los “Estudios
Culturales se presentan como la última gran tendencia de la actividad
intelectual, que se presenta en el contexto del posmodemismo, como alternativa
a disciplinas académicas como la sociología, la antropología, las ciencias de
la comunicación y la crítica literaria” (Viñas Piquer, 2002, P. 571). Añade que
quienes siguen esta corriente convierten en objeto de estudio o de
investigación la cultura popular o, más exactamente, se centran en la
observación etnográfica de las dispersiones y fragmentaciones político-sociales
y discursivas producidas por el capitalismo tardío.
Definido el concepto y objetivo de los
estudios culturales se vuelve necesario dilucidar el origen de los mismos. El
término fue acuñado por Richard Hoggart en 1964 cuando fundó, en ese
mismo año, el llamado Centro de Estudios Culturales contemporáneos o CCCS
(Centre for Contemporary Cultural Studies) en Birmingham. La institución
se centra especialmente en analizar una forma específica del proceso social,
correspondiente a la atribución de sentido a la realidad, al desarrollo de una
cultura, de prácticas sociales compartidas, de un área común de significados.
El
trabajo de los estudios culturales se inicia diez años antes de 1960 y es
simbolizado por tres figuras principales que constituyen los fundadores de este
proyecto intelectual. Estos son: Richart Hoggart, Edward P. Thompson y Raymond
Williams. A estos tres autores finalmente se sumó Stuart Hall.
Para Urteaga (s. a) constituyen la segunda generación de los estudios
culturales la forman intelectuales como Charlotte Brunsdon, Phil Cohen, Cas
Critcher, Somin Frith, Paul Gilroy, Dick Hebdige, Dorothy Hobson, Tony
Jefferson, Andrew Lowe, entre otros.
Las
investigaciones iniciales realizadas en el CCCS se fundamentaron en los
trabajos de Hoggart y la sensibilidad reflexiva ante las vivencias de la vida
cotidiana de la clase obrera. La referencia bibliográfica revisada muestra que
en los Estudios Culturales hay tres tendencias, la de los estudios europeos,
estadounidenses y latinoamericanos. En el presente documento nos centraremos en
los últimos.
Para
Restrepo (s. a) los estudios culturales constituyen un proyecto intelectual y
político que: 1) concibe la cultura-como-poder y el poder-como-cultural; 2)
suponen un enfoque no reduccionista que se expresa en una actitud
transdisciplinaria; 3) implican una vocación política que busca intervenir
sobre el mundo; y 4) su encuadre es el contextualismo radical (con respecto a
su forma de teorización, a las metodologías utilizadas, a su conceptualización
de la política y su propio proyecto).
Orígenes
de los Estudios Culturales Latinoamericanos
Al
hablar de estudios culturales es necesario hacer referencia a su origen. Pues
bien, los Estudios Culturales surgieron como un campo interdisciplinario en el
mundo angloparlante en los años cincuenta y sesenta, como parte de un
movimiento democratizador de la cultura (Szurmuk y Mckee Irwin, 2009).
Ahora
bien, se vuelve importante ocuparse específicamente del área de los estudios
culturales latinoamericanos, una empresa interdisciplinaria y multifacética
enfocada en la cultura latinoamericana; pues bien, según Szurmuk y Mckee Irwin
(2009) en América Latina, el uso del concepto de estudios culturales es reciente.
Este parte de la tradición británica, también tiene su origen en una tradición
que se remonta a la ensayística del siglo XIX y al ensayo crítico del siglo XX.
Existe diversidad de temas y enfoques que forman parte de los estudios
culturales latinoamericanos a principios del siglo XXI. Por lo tanto, se
presentan como un campo intelectual diverso, interdisciplinario y político.
En
América Latina la marca de lo político a partir de los años treinta ha sido
tradicionalmente marxista y se institucionalizó en 1959 con la revolución
cubana y los movimientos revolucionarios de los años sesenta y setenta. Estos
movimientos crearon una narrativa continental que imagina a América Latina como
unidad y que se ocupa de la relación entre la cultura y los destinos políticos.
La marca de lo cultural en los movimientos revolucionarios latinoamericanos es
notable y determina tanto lo político como lo literario.
Según
Szurmuk y Mckee Irwin (2009):
La
genealogía de los estudios culturales latinoamericanos es múltiple. Su
formación se puede pensar como un proceso de retroalimentación constante entre
diferentes grupos de la sociedad civil, modos culturales populares,
instituciones culturales, estados nacionales, corrientes de pensamiento
internacional y continental (Pp. 11 y 12).
De acuerdo con estos autores algunos momentos
importantes en el desarrollo de los estudios culturales latinoamericanos son: 1)
la tradición ensayística latinoamericana de los siglos XIX y XX;
2) la recepción de los textos de la
Escuela de Frankfurt, del Centro de Estudios Culturales Contemporáneos de
Birmingham y los del posestructuralismo francés;
3) la
relación horizontal (sur-sur) con desarrollos intelectuales y proyectos
académicos de otras áreas geográficas como los estudios del subalterno y el
poscolonialismo;
4) el
desarrollo de una agenda de investigación en estudios culturales latinoamericanos
en Estados Unidos –relacionada con movimientos sociales de políticas de
identidad: feminismo, movimientos chicano y afroamericano, militancia gay y con
su importante papel en la incorporación de teoría crítica multidisciplinaria y
en su cuestionamiento de cánones y epistemologías–.
En cuanto a la
tradición ensayística latinoamericana de los siglos XIX y XX, Szurmuk
y Mckee Irwin (2009) sostienen que los
estudios culturales latinoamericanos tienen su origen en la rica tradición Ensayística,
dichos estudios han seguido varias de las líneas de pensamiento o temas de
debate de la tradición ensayística continental (la identidad latinoamericana,
las idiosincrasias que distinguen la cultura latinoamericana de la europea o la
estadunidense, la diferencia racial y el mestizaje, la transculturación y la
heterogeneidad, la modernidad, entre otros).
Los estudios se enfocaban en figuras
significativas como Andrés Bello, Sarmiento, José Martí, José Enrique Rodó,
Manuel González Prada, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, entre otros. Además hay figuras fundamentales del ensayo en
el entorno regional que tienen alcance continental, como Ezequiel Martínez
Estrada para el Río de la Plata, Octavio Paz para México, Aimé Césaire para el
Caribe francófono, Darcy Ribeiro y Gilberto Freyre para Brasil. (Ibíd. Pp. 12 y
13).
Con los planteamientos anteriores se
evidencia que los estudios culturales se presentan siempre como una práctica de
intervención política. Los textos ensayísticos latinoamericanos de los autores
mencionados de los siglos XIX y XX plantearon la necesidad de pensar las
diferentes sociedades latinoamericanas desde las relaciones étnicas, las
emergentes identidades nacionales y la relación entre modernidad y
modernización. Para ello se vale de diversas disciplinas como la historiografía,
crítica literaria, estudios de folklore, antropología, ciencias políticas,
educación, entre otras (Szurmuk y Mckee Irwin, 2009, P. 13).
El segundo momento; la recepción de los
textos de la Escuela de Frankfurt, del Centro para Estudios Culturales
Contemporáneos de Birmingham y los del posestructuralismo francés; en este uno
de los puntos más conocidos del debate sobre la validez de los estudios culturales
como un proyecto intelectual que puede ofrecer recursos interpretativos para la
realidad latinoamericana, es su genealogía.
La
apropiación, traducción y reformulación de teorías de la cultura surgidas en la
Europa de la posguerra, especialmente los trabajos de la Escuela de Frankfurt
(Theodor Adorno, Walter Benjamin, Max Horkheimer), el nuevo marxismo (Louis
Althusser, Antonio Gramsci), los estudios culturales británicos (Raymond Williams,
Richard Hoggart, Stuart Hall) y el posestructuralismo francés (Michel Foucault,
Jacques Lacan) ha sido fundamental para la definición y diseño de proyectos
intelectuales en América Latina, igual que otros intelectuales franceses como
Roland Barthes, Michel de Certeau, Gilles Deleuze y Pierre Bourdieu. En algunos
casos notables, como el de Lacan, la recepción fue anterior y mucho más masiva
en América del Sur que en América del Norte.
En lo que respecta a la relación
vertical (sur-sur) con desarrollos intelectuales y proyectos académicos de
otras áreas geográficas como los estudios del subalterno y el poscolonialismo,
se refiere a que lo poscolonial surge como rama de los estudios culturales en
la academia estadunidense recogiendo una serie de preocupaciones y textos
surgidos en África, Asia, Caribe y América Latina. Fueron empleados por
universidades estadunidenses y funcionan como materia prima para elaboraciones
teóricas de una serie de pensadores del tercer mundo educados en instituciones
de élite del primer mundo como Gayatri Chakravorty Spivak, Homi Bhabha y Edward
Said. Estos autores combinan enseñanzas de las Escuelas de Birmingham y del
posestructuralismo francés incorporando a sus trabajos la obra de Derrida
(Spivak), de Lacan (Bhabha) y de Foucault (Said).
Considerados a veces como parte de los
estudios poscoloniales, los estudios del subalterno surgen como trabajo colectivo
de un grupo de historiadores de formación gramsciana en el sudeste asiático que
estudian a contrapelo la historia de los subalternos para construir una nueva
lectura de la relación entre hegemonía y subalternidad. Esto tuvo eco en las áreas
menos estudiadas desde los campos tradicionales de los estudios literarios y la
historia del arte, como el área andina y Centroamérica, con enfoque particular
en la expresión indígena y el género del testimonio.
Por último, el desarrollo de una agenda
de investigación en estudios culturales latinoamericanos en Estados Unidos y la
participación importante de académicos latinoamericanos que trabajan en las
universidades mexicanas y estadunidenses.
Entre
1996 y 1997 la revista británica Journal of Latin American Cultural Studies
realizó una serie de entrevistas a intelectuales latinoamericanos que cultivaban
prácticas de investigación y escritura adscritas, en términos generales, a los
estudios culturales. Estos intelectuales están realizando un tipo de
investigación dentro de agendas de investigación nacionales o
independientemente de programas estadunidenses.
Los estudios culturales latinoamericanos
son organizados como tales en la academia estadunidense en diálogo con los estudios
culturales anglófilos, el posestructuralismo francés, el poscolonialismo, los
estudios del subalterno y una serie de movimientos locales surgidos de los
movimientos de derechos civiles de los años sesenta como son los programas de estudios
chicanos, afroamericanos, queer, de género, asiático-americanos, entre otros.
En América Latina
se produjo un efecto del campo generado por
intereses
institucionalesacadémicos, que impusieron un rótulo a una serie de trabajos que se venían realizando enel cruce de tres disciplinas: antropología cultural, sociología y la
comunicación social (Padilla, 2003).
Por su parte, Rosas Pineda (noviembre
2012- enero 2013) plantea que en Latinoamérica
lo popular fue la protagonista de la emergencia de los estudios culturales, y por ello el objetivo de los estudios se
dirigía a lo popular, a la
cotiedaneidad, ligado con las relaciones de poder y connotación política, y el
clima propicio para el surgimiento de estos se dio entre los 70´s y los 80´s.
Es en los 80´s cuando el ofrecimiento de las investigaciones en cultura funge
como una propuesta viable para entender el papel de los medios, la cultura
popular y la relación con la construcción de identidades o los estragos de la
globalización.
Representantes de los Estudios
Culturales en Latinoamérica
En América
latina los Estudios Culturales se han desarrollado de la mano de Jesús Martin
Barbero, Néstor García Canclini, Renato Ortiz, Orozco, entre
otros que daría inicio a los hoy conocidos y difundidos Estudios Culturales
Latinoamericanos. A continuación se presenta un esbozo biográfico, libros con
los cuales los intelectuales dan sus aportes al desarrollo de los estudios
culturales en esta área.
Jesús
Martín Barbero
Nacido en Ávila, España, en 1937. Estudió
Filosofía en el Instituto de Filosofía de Lovaina, Bélgica, donde se doctoró en
1971, e hizo estudios de posdoctorado en Antropología y Semiótica en la Escuela
de Altos Estudios de París.
Ha publicado los siguientes libros: Comunicación masiva: discurso y
poder, Ciespal (1978); Comunicación
educativa y didáctica audiovisual, (1979); Introducción al análisis de
contenido (1981); De los
medios a las mediaciones (1987); Comunicación
y culturas populares en Latinoamérica (1987).
Jesús Martín Barbero propone un debate sobre la
investigación en comunicación siguiendo un plano internacional, desde el punto
de vista cultural para que así se analicen procesos económicos, sociales y
políticos; de este punto parte para hacer una investigación sobre las
mediaciones (formas, condiciones y espacios desde el que los medios de
comunicación son producidos y consumidos), proceso por el cual se analiza el
discurso narrativo de los medios y como este se adapta a la población y como cada
cultura descubre su identidad por medio de estos.
Martín Barbero propone tres factores por medio
de los cuales se pueda observar las diversas vertientes de la producción
cultural en la mediación: la vida cotidiana familiar, la conexión de los ritmos
temporales y géneros de los medios. El análisis se desplaza de los medios a las
mediaciones.
El trabajo de Barbero marca una pauta para
varios investigadores que comparten la idea que la comunicación es una cuestión
de cultura y, por ende, de conocimientos y reconocimientos de verdades
culturales y sujetos sociales (Quirós, 2003).
Néstor
García Canclini: Nació en
Argentina en 1939. Estudió letras y se doctoró en 1975 en la Universidad
Nacional de La Plata y, tres años después, con una beca otorgada por el
Conicet, se doctora en la Universidad de París. Ejerció la docencia en la
Universidad de La Plata (1966-1975) y en la Universidad de Buenos Aires
(1974-1975). Desde 1990, profesor e investigador de la Universidad
Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, donde dirige el Programa de Estudios
sobre Cultura.
Entre sus libros, traducidos a diversas
lenguas, se encuentran: Arte
popular y sociedad en América Latina (1977),
La producción simbólica. Teoría y método en sociología del arte (1979),
Las culturas populares en el capitalismo (1982), ¿De qué estamos hablando cuando
hablamos de lo popular? (1986), Cultura transnacional y culturas
populares (1988), Culturas híbridas.
García Canclini sostiene que hasta
mediados de nuestro siglo, cuando las cuestiones culturales eran ocupación casi
exclusiva de escritores y filósofos, los antropólogos fueron los únicos
científicos sociales que las consideraron de forma sistemática como parte de
los procesos sociales. La antropología, al dedicar su investigación a pueblos
como a las estructuras económicas y políticas (Padilla, 2003) .
García Canclini afirmó también al estudiar el libro
de Barbero que hay una necesidad de ofrecer una refutación teórica a las
ilusiones románticas, al reduccionismo de tantos marxistas y al aristocratismo
frankfurtiado (Quirós, 2003).
Es profesor titular de la cátedra William H.
Wanamaker del Departamento de Romance Studies y director de Global Studies and
Humanities del John Hope Franklin Center for International and
Interdisciplinary Studies en la Universidad de Duke (Durham, Carolina del
Norte, Estados Unidos). Es codirector de la revista Disposition y cofundador y
codirector de la revista Nepantla: Views from the South. Sus publicaciones más
importantes son The Darker Side of the Renaissance: Literacy, Territoriality
and Colonization, Local Histories/Global Designs: Coloniality, Subaltern
Knowledges and Border Thinking (2000; traducido como Historias locales, diseños
globales: colonialidad, conocimientos subalternos y pensamiento fronterizo,
2003) y, sobre todo, The Idea of Latin America (2005; traducido como La idea de
América Latina. La herida colonial y la opción decolonial, 2007).
The Idea of America Latina resume perfectamente la
trayectoria intelectual del profesor Mignolo. El texto original en inglés
apareció en la serie de los Blackwell Manifestos –dedicada a tópicos como la
raza, la religión, la historia, la geografía, la teoría literaria, el cine, los
estudios sobre Shakespeare o el modernismo con un decidido sesgo polémico y
desafiante dentro de los Estudios Culturales–, junto a The Idea of Culture de
Terry Eagleton, The Rhetoric of Rhetoric de Wayne C. Booth o The Future of
Environmental Criticism de Lawrence Buell, entre otros títulos.
En cierto
modo, la estructura de la serie ha condicionado la redacción de The Idea of
America Latina. El profesor Mignolo reconoce que, si hubiera podido añadir un
cuarto capítulo a los tres primeros –“The Americas, Christian Expansion, and
the Modern/Colonial Foundation of Racism”, “Latin America and the First
Reordering of the Modern/Colonial World” y “After Latin America: The Colonial
Wound and the Epistemic Geo-/Body-Political Shift”, a los que sigue un
postfacio, “After America”–, habría tratado de profundizar en la oposición
entre la idea de América «Latina» y las ideas de naturaleza y cultura en un
sentido muy distinto al de las grandes narraciones occidentales que las oponen.
«Para los pueblos indígenas, los opuestos pueden coexistir sin negarse» (Lastra, 2008) .
Nació en Ribeirão
Prêto, São Paulo, Brasil, en 1947. Estudió sociología en la Universidad París
VIII y se doctoró en Sociología y Antropología en la École de Hautes Études en
Sciences Sociales de París. Investigador del Latin American Institute de
Columbia y del Kellog Institute de la Universidad de Notre Dame y profesor
visitante en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) de México.
Su trabajo gira en torno a los problemas de la globalización y las culturas
locales, desde una óptica propia de los estudios culturales. Ha publicado,
entre otros, los libros: La
conciencia fragmentada, Cultura
brasileña e identidad nacional, A
morte branca do feiticeiro negro; Cultura
y modernidad,Otro territorio, Modernidad
y espacio. Benjamin en París, Japón y la modernidad-mundo, Lo próximo y lo distante.
El proceso de mundialización de la cultura, para
Renato Ortiz, es un proceso que contiene reglas, modelos que son hegemónicos
con la gran diferencia de que éstos son mundiales y no globales. Es por ello
que no se da una identidad global, no hay una cultura global y puede que
tampoco se de un gobierno global. No puede existir una cultura mundial.
Renato Ortiz dice que la mundialización debería
traducirse en una igualdad de derechos sociales y no de formas culturales. Es
por eso que para él lo que se globaliza es el mercado acompañado de la
tecnología y lo que se mundializa es la cultura, es decir, que el primer
proceso se posesiona como una táctica económica y tecnológica para así poder
expandir sus macroempresas y corporaciones financieras, apropiándose, por lo
general, de los recursos de los países pobres; y el segundo proceso que da a
conocer una red de imaginarios, tanto individuales como colectivos, a través de
industrias culturales. Aclara diciendo que se está pasando por una época en donde
surgen conceptos nuevos para la comprensión de un conjunto de fenómenos también
nuevos y es por ello que quiere dar a conocer ante todo cuáles son las fuerzas
estructurantes más importantes en el contexto de la sociedad globalizada y de
la mundialización de la cultura (Ortiz, 2010) .
Para enriquecer el conocimiento del origen de los Estudios Culturales haz click en el siguiente vídeo:
BIBLIOGRAFÍA
Auza Garrido, M.A. (s. a). Ficciones y realidades de los Estudios
culturales. Recuperado de: http://www.flacsoandes.edu.ec/web/imagesFTP/1247157353.Maria_Auza.pdf
Escosteguy,
A.C. (Junio, 2002). Una mirada sobre los estudios culturales latinoamericanos. Estudios
sobre las Culturas Contemporáneas, vol. Vlll, núm. 15, Pp.
35-55.
Padilla,
M. (2003). De sastres académicos. Los estudios culturales como modalidad sin
objeto. Revista Confluencia, año 1,
número 1.
Quirós,
F. (2003). De críticos a vecinos del funcionalismo. Recuperado de Periodismo II
Los estudios culturales: http://www.infoamerica.org/documentos_pdf/quiros01.pdf
Restrepo,
E. (s. a). Estudios Culturales en América Latina. Revista de Estudios Culturales.
Rosas
Pineda, K. L. (noviembre 2012- enero 2013). Primera
Revista Electrónica en América Latina
Especializada en Comunicación.
Ortiz, R. (Octubre de 2010). Recuperado de: http://renatortizteocom.blogspot.com/
Szurmuk,
M., y Mckee Irwin, R. (2009). Diccionario de Estudios Culturales Latinoamericanos. México D.F: Siglo XXl
Editores. Recuperado de: https://elpaginaslibres.files.wordpress.com/2009/12/diccionario-de-estudios-culturales-latinoamericanos.pdf
Urteaga,
U. (s. a). Orígenes e inicios de los estudios culturales.
Viñas Piquer, D. (2002). Historia de la crítica literaria (1 ed.).
Barcelona: Ariel.



No hay comentarios:
Publicar un comentario